"Crossfit cambio mi vida"

21 abril 2016 - GreenMonkeyLife

Artículo por: Coach Rocío Rivera

Muchas personas no entienden mi pasión por el Crossfit, sobre todo las que tienen mucho de conocerme, saben que nunca fui atlética y que nunca pasé la clase de deporte en el colegio, era demasiado “delicada”. Así que no soy de las personas que se le facilita el ejercicio por tener una antecedente deportivo. Lo único que siempre hice, fue bailar, a eso quiero atribuir mi buena resistencia cardiovascular y es que siempre amé bailar. Fui delgada pero nunca atlética ni saludable, a los 4 meses de casada, salí embarazada ( el mejor regalo que existe-ser madre-) pero empecé a tener hiperinsulinemia, tras haber tenido problemas alimenticios y haber probado miles de dietas, lo típico … hipocalóricas, llenas de carbohidratos y bajas en grasa, mi cuerpo no estaba contento y “tronó”. Estaba con depresión después del parto, había subido de peso y mi matrimonio no era lo que yo pensaba, estaba sumamente infeliz y lamentablemente, los problemas emocionales siempre han tenido incidencia en mi salud física, como dirían los psicólogos: yo “somatizo”. Al no cambiar mi matrimonio, decidí cambiar yo, ser más independiente y dejé de enfocarme en arreglar lo “irremediable” pues ya mi cuerpo estaba sufriendo las consecuencias, así que decidí hacer cosas que me distrajeran, yo sola.

Así, conocí el Crossfit en diciembre del 2012, en una clase de prueba, muy cruel!, mi condición física NO era tan buena, no sabía qué era levantar una barra… ¡¡la barra de 15lbs se sentía pesadísima!! No sabía que era esa cosa que llamaban “burpees”, estaba completamente desconcertada y fuera de forma… pero fue amor a primera vista, tirada en el piso después de la clase… pensé: ¿Cómo hice eso? Encontré algo que liberaba mi mente y me dejaba sin energía y con una gran sonrisa!!! A mis 29 años conocí lo que era ser un atleta y esto, empezó a ser mi des-estrés, mi escape y algo que me hacía sentir feliz, era mi tiempo para mí y nada más para mí, por lo que empecé a ser constante, empecé a ver resultados no sólo en mi cuerpo, si no, en mi salud y en mi actitud, sobre todo, en mi actitud. Seis meses después de practicar Crossfit mis niveles de glucosa estaban mejor que nunca, dejé de hacer dieta y finalmente podía comer carbohidratos sin tener ningún síntoma y hasta la fecha, gracias a Dios, no me he vuelto a desmayar y así, tuve la determinación y la fuerza para eliminar lo que no me hacía feliz, dejé de luchar y tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida, buscar mi felicidad, mi felicidad en función a mi persona y no a los demás, dejé de fingir viviendo una vida falsa aparentando ser la familia feliz. Decidí salir adelante sola para ser una mujer feliz para mi hijo, para poder trasmitirle todo lo bueno de la vida.

Ya no tengo problemas de azúcar, me siento llena de energía y sé que soy una mujer fuerte, no gracias a la genética, si no a tener determinación, valor, coraje. Tomé control de mi vida porque sabía que podía, si podía levantar una barra, podía levantar mi cuerpo para hacer un pull up, ¿cómo voy a ser débil en mi vida? ¿Cómo no voy a poder superar cualquier dificultad? Si se me revientan las manos, si tengo raspones y aun así sigo constante porqué sé que los resultados valen la pena, puedo lograr cualquier cosa que me proponga si trabajo duro para alcanzarlo, aprendí que el fracaso es quedarse estancado sin tratar de superar nuestras debilidades.

Saqué lo negativo de mi vida y empecé a hacer lo que me hace feliz, porque ahora sé que no soy la sombra de alguien más, soy ese solecito de Dios que empezó a creer que brillaba por sí misma. Ahora sé que no necesito quedar bien con nadie, sé que a la que tengo que hacer feliz es a mi misma y así, conocí ser libre… libre de estereotipos, de prejuicios, libre de presiones vacías, ahora sé lo que es amar de verdad, ese amor del que Dios habla hacia Él y hacia nuestro prójimo. Irónicamente, haciendo ejercicio me alejé de la vanidad, con el Crossfit dejé de querer ser flaca, de querer parecer una modelo de pasarela, empecé a amar mi cuerpo porque es mi motor, dejé de fijarme en mi peso, dejé de contar calorías y dejé de sentir culpa. Amo comer , sé que mi comida es mi combustible y si quiero ser mejor, superar nuevos retos y tener una vida de calidad, tengo que tener un excelente combustible, mi propósito es estar bien para mi hijo y ser un ejemplo positivo para él. Quiero enseñarle a mi hijo, que si yo que nunca pasé la clase de deporte y logré ser una atleta de algo tan duro como el Crossfit, él es capaz de hacer cualquier cosa que se proponga.

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